Dulces & café
Que se sirvan como postre a conclusión de un desayuno o de un almuerzo, o bien ofrecidos en el transcurso de un té por la tarde, los dulces representan quizás el más sublime entre los placeres del paladar. Es justamente por ser los protagonistas del ágape, en el que, es inútil negarlo, ejercitan una influencia positiva y revitalizadora, que deben ser acompañados, en su presentación, por las mejores creaciones del arte para la mesa.
Generalmente, el sitio de honor en la mesa está reservado para las fuentes, tarteras y bandejas que, además de ser las preferidas para los postres tradicionales, como tartas, budines y pasteles surtidos, cumplen una función particularmente decorativa. Chocolates envueltos, pequeños merengues, bombones, y en general todos los dulces de “picar” serán presentados en copas, tazones, bandejas y canastillas, objetos que están presentes en nuestra colección en una gama de formas prácticamente ilimitadas.
Dejemos entonces espacio a la fantasía y a la creatividad al combinarlos con los platos, vasos, objetos decorativos y complementos de paño, además de, naturalmente, los dulces mismos, en el ámbito de la armoniosa interacción que se establece entre contenedor y contenido que constituye el secreto de una perfecta presentación.
Definido el "vino del Islam", producto de la cultura árabe, contraria a los placeres del alcohol, el café llegó a Europa hacia mediados del siglo XVII. Los aristócratas adoptaron rápidamente el café, aunque más como ritual que como bebida estimulante; en efecto para la nobleza, en aquella época, valían más las formas en las que se podía saborear y las oportunidades que el mismo brindaba para hacer alarde de elegancia y distinción, que las indudables propiedades de esta antigua delicadeza. Los juegos de café, se transformaron en preciados instrumentos de un ceremonial de corte.
Las formas de nuestros juegos de café retoman y se inspiran en esta noble tradición.
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