En la mesa no se envejece
La mesa, considerada como escenografía del rito de comer y, más en lo general, como metáfora del convite, nace con el hombre y con él evoluciona. En la mesa no se envejece, dice un gastado adagio popular, pero es la mesa la que no envejece, la que está siempre a la moda, la que evoca un estilo de vida meditado que será, creemos, el único que sobrevivirá en el futuro.
Y, aun cuando se renueva, aun incluso drásticamente, lo hace sin perder el vínculo con su mejor pasado, con la ostentación de las grandes recepciones del Rey Sol, o de Napoleón, de las cortes del ochocientos, de los magnates iluminados de comienzos del 900, con algunas convenciones irrenunciables como la disposición de los comensales, la ubicación de platos, cubiertos, vasos, servilletas y todos los accesorios para la mesa.
Los materiales y las formas que caracterizan los accesorios para la mesa, no son más que medios para exaltar esta “inmortalidad” que alimenta la idea misma de la mesa. Medios importantes aprontados por Cosi Tabellini para brindar sugerencias puntuales que hagan siempre más bella y funcional la mesa puesta.
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